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miércoles, 3 de junio de 2015

Now i'm NOT lovin' it

En los últimos días,  #McDonalds ha estado presente en las redes sociales no por los motivos que entiendo hubiera preferido: un insecto en el plato de un comensal y parte del techo que cae sobre otros. En ambos casos los hechos ocurrieron en el local del Ovalo Gutierrez:   las respuestas que el establecimiento proporcionó a sus clientes, dan origen a más de una reflexión sobre las políticas de atención al cliente.

En el caso del insecto el cliente al manifestar su indignación por el hallazgo, recibe como respuesta inmediata del gerente del local, que lo que el cliente estaba viendo en ese momento no era un insecto, sino “pimienta”. Ante esa respuesta presenta reclamo en el Libro de Reclamaciones, ya que por la evidencia gráfica que adjunta si se trataría de un insecto. Recibe una carta del proveedor del servicio, como respuesta formal a su reclamo,  en la que reiteran la primera respuesta (no es insecto es pimienta), mencionando sus políticas de higiene y demás así como que, esperaban haber superado el impase  y seguir contando con que el cliente continúe consumiendo.

En el caso del techo que cae sobre los comensales, la respuesta es prácticamente hilarante, si no fuera porque estuvo en riesgo la integridad física de los clientes: les ofrecieron una cajita feliz, lavar la ropa que llevaban puesta o comprarle otra, pero indicaron que no era “política” hacerse cargo de la atención médica. Lo que más indignó a esta familia fue que el personal del local no tenía botiquín y no les proporcionaron ninguna ayuda a pesar de las evidentes heridas producto de los golpes.

Es importante entonces recordar que ante circunstancias similares  así como para la atención de cualquier reclamo, lo importante es la conducta asertiva por parte del personal de contacto. Los clientes que sienten que sus derechos han sido vulnerados experimentan ira, gobiernan los estados emocionales y no los racionales, por lo que la primera tarea del personal de contacto es bajar al cliente de esa curva para hacerlo entrar en un estado de racionalidad: la escucha empática, el parafrasear, evitar la confrontación entre otros, posibilitan el espacio para encontrar alternativas para su satisfacción

Asimismo, es preciso señalar que cuando se determina luego del análisis respectivo,  que la respuesta final al reclamo no es la que el cliente está solicitando o ante la imposibilidad de brindar exactamente lo requerido,  lo importante es “hacerse cargo” del malestar del cliente así como adjuntar el sustento respectivo en un lenguaje claro, preciso y cordial.

Si en el primer caso, la respuesta que recibió el cliente hubiera incluido una invitación para visitar sus instalaciones (que se ofrece a todos los clientes) y así comprobara personalmente que sí  cumplen estrictamente con los más altos estándares de higiene y salubridad la percepción del cliente con respecto al servicio, hubiera podido ser otra. Asimismo, en el segundo caso la falta de acción ante la emergencia así como la inexistencia de procedimientos para ese supuesto (que debería ser cubierto por su póliza de seguros de Responsabilidad Civil) ocasionaron no sólo la denuncia policial, sino también la denuncia ante el Indecopi, según lo señalado en  las notas periodísticas. Es decir, en ambos casos la satisfacción del cliente con respecto al servicio de atención de reclamos es negativa y no se condice con su Misión, “Servir comida de calidad, proporcionando siempre una experiencia extraordinaria” ni con lo que el slogan propone:   I´m lovin´it.


Para conocer más sobre servicio al cliente, visita www.resueltoplus.com , una opción diferente para la administración de los reclamos de tus clientes.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La suma de todos los miedos: versión pizzera

Como en la película del 2002 en la que se descubre un arma nuclear después de varios años en una coyuntura poco favorable con el riesgo de ser mal utilizada, el hallazgo de un insecto ha generado un efecto devastador e insospechado.

Un cliente reclama indignado haber encontrado una cucaracha en la pizza que solicitó por delivery: esta llamada de reclamo es el inicio de una serie de eventos desafortunados que concluyeron (hasta el momento) con el cierre temporal de una de las franquicias de pizzas más conocidas del medio.
La extensa información que sobre el caso Domino´s hemos tenido esta semana, nos  permite un espacio para el aprendizaje, no sólo sobre la influencia de las redes sociales en la reputación de una marca, expuesta claramente en el blog de Cafetaipa, sino también sobre la importancia de los protocolos de registro y atención de reclamos.

Vayamos entonces a revisar el caso y las oportunidades desde la perspectiva de la atención del reclamo, que en este caso es prácticamente inexistente:
1. Cuando el cliente se comunica para presentar su reclamo, no sólo es atendido con poca cordialidad, sino que el caso no se registra en  el Libro de Reclamaciones, razón por la cual no se activa el proceso de atención  Como sabemos todos los establecimientos comerciales abiertos al público deben contar con el Libro para la atención de quejas y reclamos.
Muchos proveedores de servicio entienden que el registro resulta siendo un problema adicional al incidente propiamente dicho, cuando en realidad es una herramienta para facilitar la revisión de los procesos internos y solucionar cualquier distorsión o falla en los mismos. Olvidaron que un reclamo es un regalo: es la última oportunidad para retener al cliente y proteger así la reputación de la marca.
2. El entrenamiento en servicio al cliente de los colaboradores que están en contacto directo con el consumidor, tiene muchas oportunidades de mejora: no basta con seguir una guía que indique en que momentos es posible devolver el importe del consumo, sino también es básico establecer un protocolo que incluya las formas adecuadas de recibir los reclamos y comunicarse con el cliente. Cuando un cliente plantea un conflicto, es importante la forma en que se lo trata. Eso puede fortalecer la relación con el cliente, o darle el impulso final para que decida cambiar de empresa o tomar otras acciones, como en este caso. Lo importante es evitar la confrontación.
3. La solución del reclamo del cliente no ha concluido: si bien es cierto recibió la devolución del importe consumido,  no se habría emitido la comunicación formal que dé cuenta de  las disculpas que el cliente también está solicitando.
4. Se desaprovechó la oportunidad de iniciar un proceso de revisión de las medidas de salubridad e higiene en ese y en otros establecimientos de la cadena, situación que de haberse tomado en cuenta, probablemente hubiera evitado las consecuencias que hoy conocemos.

Es preciso señalar que, en este caso, se han vulnerado varios derechos e infringido no uno sino varios artículos del Código de Protección al Consumidor, desde  el derecho del cliente a una protección eficaz respecto de los productos y servicios que, en condiciones normales o previsibles, representen riesgo o peligro para la vida, salud e integridad física, pasando por el derecho a consumir alimentos inocuos, hasta su derecho de presentar reclamo en el Libro de Reclamaciones y por consiguiente su derecho a recibir respuesta formal del reclamo presentado.

Este aprendizaje entonces puede resumirse así:  un reclamo puede ser la oportunidad de encontrar “la punta de un iceberg”, de resguardar la reputación de la marca y finalmente que mantener una conducta asertiva y evitar la confrontación son básicas para retener y mantener a nuestros clientes.

Finalmente me hago la siguiente reflexión: si en lugar de cuestionar si había o no un insecto en la pizza, sólo hubieran procedido con la devolución del dinero y alguien entrenado en la atención de reclamos se hubiera comunicado con el cliente para ofrecerle las disculpas del caso…..la cadena estaría hoy cerrada?

miércoles, 22 de octubre de 2014

Redes Sociales y Reclamos


La presencia de los proveedores de servicio en las redes sociales como Twitter y Facebook, se ha convertido en una poderosa herramienta que les permite estar en contacto directo con un número cada vez mayor de clientes y consumidores potenciales.
Las empresas han abierto canales de comunicación directa con los clientes, fans o followers: esta nueva “ventanilla” que tiene algunas particularidades propias de las Redes Sociales, se ha convertido también para los consumidores en un espacio de interacción útil y práctico.
Es así que los Community Manager no responden sólo las consultas de  las últimas promociones, orientación en nuevos productos, los horarios de atención y demás. En esta nueva dinámica de comunicación es cada vez más frecuente encontrar en tuits o post todo tipo de quejas o reclamos.
Cada vez son más los usuarios que acceden a las redes sociales con este fin obviando el registro en el Libro de Reclamaciones, ya que perciben que de parte de los proveedores de servicio hay una mayor preocupación cuando el usuario #nombra  la empresa por lo que se esfuerzan por solucionar el conflicto por esa misma vía.

Pero el consumidor olvida que cuando los reclamos o quejas se manifiestan sólo a través de las redes sociales, dejan de obtener las ventajas que el Libro de Reclamaciones ha diseñado en su beneficio, como tener una constancia de la presentación del reclamo, un tiempo máximo de atención, la emisión de una respuesta formal, sustentada y que de no encontrarse de acuerdo con la misma, les facilita continuar con otros procedimientos.

De otro lado y de cara a los entes reguladores, podría interpretarse que el proveedor del servicio a pesar de atender el caso como un reclamo a través de las Redes Sociales, evita registrarlo en el Libro de Reclamaciones, incumpliendo el reglamento así como y dependiendo de la industria, existe la posibilidad de incurrir en el incumplimiento de la normativa vigente para el sector, con la consiguiente sanción que cada norma establece.